
Una hora con Rafael “Pachy” Cruz
Por Suheill M. Urdaz Montano
Hablar con Rafael “Pachy” Cruz es tener la posibilidad de abrir un magnífico álbum de fotografías, todas con una historia que dibujan sonrisas y hacen referencia a su evolución como ser humano y profesional. La “cita” fue en su residencia. A fin de cuentas, no hay mejor lugar para contar tus historias que en la comodidad de la falda del mueble más cómodo de tu sala. Ahí transcurrió nuestra charla. Hablamos de los inicios de su carrera como baloncelista, del apoyo de su familia, de sacrificios y recompensas, de libros, películas y por supuesto; de los Capitanes de Arecibo. Hasta se animó a hablarme un poco (justo eso) de su estado civil. Soltero, dijo entre tímido y escueto, pero eso se los cuento más adelante, en detalles.
Pachy Cruz, como le conoce la “villa” entera no se acuerda del momento en que sus hermanos le dieron el apodo. Era el benjamín de la familia y eso de Rafael era demasiado serio para ellos y sin pedir permiso le dieron el apodo. Lo cierto es que hoy, a sus 30 años, son más los que le conocen por el mote que por su nombre de pila, sino haga la prueba. Vaya al colmado de la esquina y pregunte por Rafael Cruz, que con cara de perdido le dirán “no lo conozco, pregunte en el negocio del lado”. Luego, a la misma persona pregúntele “y a Pachy Cruz, lo conoce? Ahhh… pues claro! ¿Quién no conoce al Capitán de Capitanes?”
17 años con los consentidos de Arecibo acreditan a Cruz como la persona idónea para hablar de la transformación de este equipo. De oruga a mariposa… sé que no es una analogía típicamente masculina, pero es lo primero que vino a mi mente tan pronto escuché el resumen de esos años. Antes de que usted continúe leyendo, le tengo una trívia. En qué año los Capitanes de Arecibo ganaron un solo partido en toda la temporada? Ahhh, no me crée? Pues sí, hubo una temporada simplemente nefasta para la franquicia arecibeña, y adivine qué! Pachy estaba allí. “Tuvimos años bien malos. Hubo una temporada en la que ganamos un juego nada más”, aseguró. Recuerda el suceso, pero no recuerda el año. Se propuso olvidarlo, y lo consiguió. Así que si usted conoce la respuesta, siéntase en la libertad de contestar abajo, en la parte de los comentarios. A Pachy y a mí nos hará un favor.
A pesar de semejante desastre, el equipo no ha dejado de jugar una sola temporada según nuestro entrevistado, y ha pasado “de rana a príncipe encantador”. “Los años difíciles te ayudan a apreciar los años buenos, como ahora.” Rafael está claro en que esto se lo deben a la fanaticada arecibeña, la que define como intensa, apasionada, fiel en cualquier cancha y muy conocedora del deporte.
Rescatando momentos significativos para el deportista dentro del quinteto, no dudó un segundo en hacer referencia al 2007. A juzgar por su reflexión y expresión fue una combinación dulce y amarga. Ese año obtuvieron el subcampeonato que fue probablemente, el más memorable y celebrado de la Liga de Baloncesto Superior Nacional en toda su historia. Exagerada? Está bien, lo celebraron más que los Campeones Cangrejeros de Santurce. Ahora sí no me pueden decir que no. Sin embargo ese año fueron probados. El equipo atravesó una crisis económica muy aguda. El dinero de la nómina no aparecía y estuvieron varias quincenas sin cobrar. Jugaron por amor al baloncesto y a la fanaticada, que no los dejaron ni a sol ni a sombra. El ambiente estaba muy tenso. “Jugamos por orgullo”, dijo el “point guard”. Con este marco de referencia y el final dramático de aquel partido que transcurrió entre empates, desempates y tiempos extra, definitivamente la serie final del 2007 fue memorable. Además, cómo olvidar el séptimo partido en un Coliseo de Puerto Rico lleno a capacidad, donde un 75% de los espectadores eran de la “Villa del Capitán Correa”, la envidia de cualquier equipo de la Liga. Como diría el anuncio: “Priceless”.
Del 2007 al 2010 varias cosas han cambiado para Pachy y sus compañeros. Con el cambio de administración ha venido la abundancia y las oportunidades. “El señor Monrouzeau vino a rescatar al equipo. Las cosas son distintas ahora, porque él no solo es el dueño, sino que también es fanático. Quiere llevar el equipo a otro nivel; al de club, como los equipos en Europa o Suramérica, donde juegan todo el año. Por eso hemos viajado tanto estas últimas temporadas”. Como quien no quiere la cosa pregunto si ante tantos beneficios, comodidades y oportunidades, algún oponente no ha dejado escapar su deseo de ser parte de la plantilla; a lo que contesta con sonrisa incluida “el 85 o 90 por ciento pregunta: oye, no hay un “break” para mí?”. Esta es una de las razones por las que Rafael se siente bendecido. No hay nada como hacer lo que le apasiona en un ambiente favorable, profesional y de respeto.
Cruz es muy exigente consigo mismo y admite que no siempre está satisfecho con su labor, pero “venir del banco tiene sus responsabilidades. El banco tiene que estar positivo y dispuesto. Hay que responder y ajustarse al nivel de juego en la cancha. Cualquiera que sea mi rol en el equipo, yo lo voy a cumplir”. Su familia lo ha ayudado en este particular, puesto que tiene mucho protagonismo tanto en la cancha, como en su vida personal. El apoyo siempre ha sido incondicional y en todo momento.
Además de jugar baloncesto, hay otras cosas que le gusta hacer. Es un lector regular. Entre sus autores favoritos figuran Dan Brown y Paulo Coelho. De este último ha leído “El Alquimista”, “Once Minutos”, “Verónica decide morir” y “La Bruja de Portobello”. Demás está decir que quedé impresionada. Cuando llegamos a la parte del cine no pude evitar estallar en risas al admitir que la última película que vio en la pantalla grande fue… adivinen! “Sex and the City 2”. Así como lo leen!! Lejos de ser una casualidad, parece ser la actuación obvia de alguien que vio la serie completa y la primera parte de la película. “Samantha está bien tostá”, admitió con expresión pícara hasta el cansancio, mientras a mí, parecía que me hacían cosquillas. Llama la atención su desenfado. Además de cantarse “honesto, amigable y humilde” debo añadir que es calmado, suave, relajado y lo mejor: puede ver sin problema alguno las típicas películas “girlies”. “Me gustó mucho P.S I love You y The Notebook”. Ojo, que también le encantan las películas tipo “Oda a la testosterona”. Es fanático de “I am legend”, “The book of Eli” y todas las que tengan que ver con guerreros, gladiadores, espartanos y por supuesto, capitanes”. Al hablar de temas amorosos se vuelve esquivo. Él mismo confiesa que es muy reservado en este particular. ¿Tendrá alguillo oculto? Pero si de algo sirve, por ahora se canta soltero, sin más detalles. Gracias a esto y con ayuda de su madre, el arte culinario se le da muy bien según dice. ¿Su especialidad? Las habichuelitas guisadas.
Rafael “Pachy” Cruz siente sobre su espalda la responsabilidad de dar el ejemplo a los niños que lo ven como modelo a seguir. El agradecimiento a los Capitanes de Arecibo es total. La organización ha estado los últimos 17 años tan pendientes del jugador como si fuera su padrino. A ellos le debe la oportunidad de estudiar la escuela superior y la universidad en E.U. A ellos le debe su grado de bachillerato en programación de computadoras, la oportunidad de jugar baloncesto a nivel colegial y por si fuera poco, su carrera como baloncelista profesional. Por eso Arecibo y sus hermanos Capitanes siempre serán parte fundamental de su historia.
Luego de la charla tan relajada puedo concluir que el encanto de este “Capitán” parte de su sencillez, su disciplina, de mostrarse tal cual es, sin importar qué, y por qué no… también de sus bien definidos “bíceps”. A puesto a que gracias a ellos fue elegido protagonista de la campaña promocional de una importante cerveza que auspiciaba la temporada del Baloncesto Superior Nacional del 2006, lo recuerda usted? Ah, y recuerde que para la próxima fiesta Pachy lleva las habichuelas.