

Salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. Nos ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones. Al igual que la salud física, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta.
En algún momento de nuestra vida podemos experimentar preocupación, ansiedad, tristeza o estrés. Pero en el caso de una enfermedad mental, estos sentimientos no desaparecen y son lo suficientemente severos como para afectar la vida diaria. Crea dificultad para hacer y mantener amigos, trabajo y gozar de la vida cotidiana.
Las enfermedades mentales lamentablemente son comunes - afectan aproximadamente a una de cada cinco familias. Estos trastornos - depresión, fobias, bipolaridad, esquizofrenia entre otros- son enfermedades reales que no desaparecerán sólo por su fuerza de voluntad. Afortunadamente, en su mayoría son tratables.
Para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades mentales, la terapia, los medicamentos y el apoyo familiar son esenciales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».
De acuerdo con estadísticas de la OMS, cerca de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años. Se calcula que aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales, y en todas las culturas se observan tipos de trastornos similares.
Un Promedio de unas 800 000 personas se suicidan todos los años, el 86% de ellas en países de ingresos bajos y medios. Más de la mitad de las personas que se quitan la vida tienen de 15 a 44 años. Los trastornos mentales, una de las principales causas de suicidio, son tratables.
Las guerras y otros desastres de gran envergadura tienen un gran impacto en la salud mental y el bienestar psicosocial. La incidencia de los trastornos mentales tiende a duplicarse después de las emergencias.
Los trastornos mentales figuran entre los factores de riesgo de las enfermedades transmisibles y las no transmisibles. También pueden dar lugar a traumatismos no intencionales o intencionales.
El estigma que pesa sobre los trastornos mentales y la discriminación de los enfermos y sus familiares hacen que las personas no soliciten atención de salud mental. En Sudáfrica, un estudio del Gobierno mostró que la mayoría de la gente pensaba que las enfermedades mentales estaban relacionadas con el estrés o con la falta de fuerza de voluntad más que con trastornos médicos. Contrariamente a lo que se podría pensar, los niveles de estigma son mayores en las zonas urbanas y entre las personas con un nivel de educación más alto.
Los cinco obstáculos que requieren superación para que exista disponibilidad de servicios de salud mental son:
La salud mental debe ser prioridad tanto para el gobierno de cualquier país como para los individuos.
Como ya mencionamos tener buena salud mental determina nuestra capacidad de funcionar en todos los demás aspectos de la vida diaria. Tomemos un minuto para evaluar nuestra salud mental y la de nuestra gente, identifiquemos las necesidades, busquemos la ayuda necesaria a tiempo y seamos parte del movimiento de apoyo y no solo una estadística mas. Todo lo que hacemos repercute en los demás y la vida en determinado momento nos lo devolverá.
Somos valiosos, debemos reconocer que mas allá de solo preocuparse debemos ocuparnos y actuar, hacer algo por nuestro bien.
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia. Paulo Coelho
Por: Linora Pérez Delgado
Referencias: La Organización Mundial De La Salud